Nomad blackboard: Las calabazas de Marimurtra
Esta pizarra forma parte del proyecto «The Nomad Blackboards», que acompañó la exposición de 15 variedades diferentes de calabazas locales.
En primer lugar, ¿qué son las calabazas? Las calabazas son el fruto de una familia de plantas llamada Cucurbitaceae, que incluye 120 géneros y 900 especies. Aunque la mayoría de las especies se encuentran en climas más cálidos, algunas pueden sobrevivir en regiones frías gracias a estructuras de resistencia que les permiten subsistir durante el invierno.
Los seres humanos hemos cultivado y utilizado esta familia de plantas durante mucho tiempo (aproximadamente unos 15.000 años). Por ello, tienen un gran valor económico y están muy presentes en nuestra dieta.
Esta exposición incluye cuatro especies diferentes de calabaza: Cucurbita moschata, Cucurbita maxima, Lagenaria siceraria y Cucumis melo. Las especies Cucumis melo y Lagenaria siceraria pertenecen a la tribu llamada Benincaseae, mientras que Cucurbita maxima y Cucurbita moschata pertenecen a la tribu Cucurbiteae.
Estos frutos son bastante peculiares. Los frutos de Cucurbita maxima son considerados de los más grandes de todas las plantas, como indica su nombre.
En cuanto a la especie Lagenaria siceraria, presenta frutos asimétricos que a menudo recuerdan a las botellas (de ahí su nombre común). No obstante, muestra formas diversas, que van desde grandes y redondeadas hasta pequeñas con forma de botella o delgadas y serpenteantes, creciendo a menudo más de un metro de largo.
Además, este tipo de calabaza es una de las primeras plantas cultivadas, conocida por su amplia gama de usos. Tradicionalmente, no solo se cultivaba para su consumo cuando es joven, sino que, una vez madura y seca, se utiliza como recipiente debido a su piel resistente e impermeable. Este hecho permitió la creación de utensilios o recipientes mucho antes del desarrollo de la cerámica. Hoy en día, sigue teniendo una importancia cultural significativa en diversas culturas del mundo, especialmente en el Mediterráneo y la India, donde desempeña un papel crucial en la música como caja de resonancia en varios instrumentos de cuerda.
Esta calabaza es de origen africano, desde donde se extendió a diferentes continentes como el asiático, el europeo y el americano. Las calabazas más antiguas encontradas en el sur de Asia datan de entre 9.000 y 8.000 años, mientras que en Sudamérica se datan aproximadamente de entre 8.000 y 7.000 años. Existen dos teorías científicas sobre cómo llegaron a América a pesar del océano que las separa: una de ellas sostiene que, dado que las calabazas son muy ligeras cuando están secas, pueden flotar en el mar. La otra teoría sugiere que fueron transportadas por poblaciones paleoindias (indígenas) mientras se desplazaban de África a América durante una era glacial.
Las calabazas que se han mostrado en la exposición del Jardín Botánico no solo son interesantes por su forma y color, sino también porque todas tienen un origen regional, la mayoría procedentes de Cataluña. Mostrar y preservar especies regionales adquiere cada vez más importancia en tiempos de globalización y monocultivo, que a menudo reducen estas especies.