¿Butifarras colgantes? ¡La naturaleza siempre nos sorprende!

En Marimurtra tenemos un árbol muy especial: la Kigelia africana, conocida popularmente como árbol de las morcillas por sus frutos espectaculares. Se trata de una especie originaria de las sabanas y bosques abiertos de África tropical, donde crece a menudo cerca de ríos y lagos.

Una especie única

La Kigelia africana es la única especie de su género, lo que la hace aún más singular. Puede llegar a los 20 metros de altura y, según el clima, se comporta como caducifolia o semi-perenne. En Blanes, nuestro ejemplar sufre dos defoliaciones al año: hace un reposo parcial en invierno y, en veranos muy secos y calurosos, puede perder también parte del follaje para ahorrar agua.

Una floración espectacular y curiosos polinizadores

Las flores de la Kigelia africana cuelgan agrupadas en largas inflorescencias y son grandes, rojizas y vistosas. Pero lo más sorprendente es su sistema de polinización: en África son polinizadas sobre todo por murciélagos frugívoros (que se alimentan de fruta, principalmente), en un fenómeno llamado quiropterofilia. Las flores se abren de noche, desprenden un olor intenso y ofrecen mucho néctar, adaptaciones pensadas para atraer a estos mamíferos.

En Marimurtra, como estos murciélagos no viven, las flores pueden ser visitadas (y polinizadas) por insectos grandes como abejorros o colmenas (por ejemplo Agrius convolvuli) e incluso por pájaros oportunistas atraídos por el néctar.

Unos frutos sorprendentes

Los frutos de la Kigelia africana son auténticos gigantes: ¡pueden llegar a medir hasta 1 metro de largo y pesar 10 kg!

En África, estos frutos se han utilizado tradicionalmente en la medicina popular, en la preparación de bebidas fermentadas (ya que son tóxicos si se consumen crudos). Además, la madera de este árbol, al ser muy ligera, se ha empleado en artesanía y pequeñas canoas.

La fauna local también desempeña un papel clave: elefantes, jirafas, hipopótamos, babuinos, entre otros grandes mamíferos, se alimentan de los frutos (por ellos no tóxicos en crudo) y contribuyen así a dispersar sus semillas.

La historia de nuestro ejemplar

Nuestro ejemplar es uno de los pocos que crecen en el exterior en Europa. En 2014 floreció por primera vez y, al año siguiente, dio fruto: un hecho excepcional que pudimos vivir en el Jardín. Desde entonces, cada nueva floración es un pequeño espectáculo que nos recuerda a la singularidad de esta especie y la riqueza del patrimonio botánico del Jardín Botánico Marimurtra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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