Nomad blackboard: Centenario de Marimurtra

100 AÑOS DE MARIMURTRA Y EL 150 ANIVERSARIO DE CARL FAUST

Este año 2024 es muy especial para el Jardín Botánico de Marimurtra, ya que se celebra que hace 100 años Marimurtra empezó a andar. En esta pizarra se muestran los hechos más destacados de la trayectoria del Jardín en una línea del tiempo. Para los que queréis saber más, no os pèrdáis el resumen de esta historia:

Carl Faust fue un visionario emprendedor que nació el 10 de septiembre de 1874 en Hadamar, Alemania. Desde pequeño, demostró una gran pasión por las ciencias naturales y la botánica. Su casa natal se encontraba muy cerca de Palmengarten, un jardín botánico de palmeras y del museo Senckenberg de Historia Natural. Curioso por su alrededor, empezó a recolectar y estudiar plantas a partir de los once años. Sus profesores, reconociendo el esfuerzo e interés que mostraba por la naturaleza, recomendaron a sus padres que estudiara ciencias naturales. Sin embargo, al ser el hermano mayor y para asegurar la economía de la familia, su padre le dirigió hacia el mundo de los negocios.

Comenzó sus estudios de comercio y, a través de los contactos por parte de su padre, se estableció de aprendiz con el señor Besthorn en Frankfurt, hasta que lo llamaron por el servicio militar. Una vez superado, continuó sus estudios en la Escuela Comercial de la Asociación de Hombres de Negocios de Frankfurt, a la vez que regresó a la empresa de Besthorn donde realizó unas prácticas remuneradas. En 1987 obtuvo el título de comercial, y ese mismo año se le presentó una oportunidad que le cambió la vida. Herr Pütz le propuso incorporarse como comercial a una nueva delegación de la empresa Körting Gebrüder que se establecería en Barcelona. El joven Faust de 23 años aceptó y empezó a trabajar en esta empresa que era suministradora y montadora de maquinaria y productos para instalaciones de calefacción y vapor. Allí estuvo hasta el año 1908, cuando dimitió y fundó su propia empresa con Wilhelm Kammann llamada Faust y Kammann (FyK), que todavía existente hoy en día.

Los esfuerzos fueron recompensados y los socios lograron hacer crecer la empresa y construir una fortuna. Faust con su capital compró varias casas y algunos terrenos en Alemania y en Cataluña, hasta que en 1918 adquirió unos campos de cultivo abandonados en Blanes que le inspiraron. Tuvo la idea de construir un jardín botánico con plantas de climas áridos y tropicales donde jóvenes investigadores del norte y del centro de Europa pudieran realizar investigación y experimentación. Siguió trabajando hasta que, en 1924, decidió dedicarse completamente a su sueño: construir un jardín botánico. Se pusieron de acuerdo con Wilhelm Kammann para liquidar la sociedad y su compañero de negocio compró todas las acciones y pasó a ser el consejero delegado mientras que Carl Faust se dedicaba a construir el Jardín Botánico Marimurtra. Para ello, se puso en contacto con paisajistas, botánicos, jardineros y arquitectos muy talentosos de la época como Wilhelm Narberhaus, Zenon Schreiber, Pío Font y Quer, Erik Svensson, Josias Braun-Blanquet, Hans Krainz, Josep Cuatrecasas y Josep Goday; entre otros, para que le ayudaran.

Si bien la relación entre los antiguos socios y amigos se fue rompiendo, el negocio no se detenía y se siguió expandiendo incluso desarrollando patentes propias como mecanismos de depuración de agua condensada o dispositivos para facilitar la apertura de latas de conserva, entre otras. Se tiene constancia de que Faust seguía repasando los balances generales y asesoraba en algunas cuestiones a la empresa, pero cada vez se iba desvinculando más.

Varias expediciones y viajes fueron necesarios para llevar ejemplares botánicos a Marimurtra y realizar conexiones con centros de investigación. El fundador se marchó al centro de Europa y unos días más tarde llegó la Guerra Civil Española (1936-1939), que le mantuvo separado de su legado. Sin embargo, el Jardín sobrevivió a heladas, bombardeos, carencia de recursos y al empleo de tropas. Cuando Faust llegó a España, se inició la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que dejó en la cuerda floja tanto a él como al Jardín. Así, pasó de vivir en Barcelona a mudarse a Blanes en la Fonda Patacano para estar día tras día en el Jardín con sus trabajadores. Nervioso por cómo sería el futuro de Marimurtra, creó una fundación en Suiza para prolongar la vida y continuidad de su proyecto de vida, pero tuvo problemas para legalizarla y así siguió intentándolo durante una década.

Terminada la guerra, tuvo la oportunidad de viajar y hacer contactos mientras expandía el Jardín. También impulsó y fundó estudios de investigación con jóvenes científicos que visitaron el jardín y le acompañaron y le hicieron muy feliz en los últimos años de su vida.

Continuó disfrutando de Marimurtra y trabajando hasta que se empezó a enfermar en 1950, lo que le hizo mudar a la casa que construyó dentro de Marimurtra. Preocupado por su salud y viendo que la fundación que intentó consolidar en Suiza no se oficializaba, creó la Fundación Carl Faust en Cataluña en 1951 con un patronato internacional que se encargaría de la prolongación y gestión del Jardín. A partir de ahí, él se retiró y con el empeoramiento de su salud, el alemán acabó muriendo el 24 de abril de 1952.

Sin embargo, la fundación y el Jardín salieron hacia adelante hasta que, con el paso de los años y la dedicación de muchas personas, se ha convertido en uno de los jardines botánicos más importantes de Europa con cerca de 4.000 especies vegetales y una alta biodiversidad. A día de hoy, la gestión sostenible del espacio es pionera en el mundo de la conservación vegetal, puesto que no se utilizan productos químicos de síntesis y se entiende el Jardín como mucho más que una colección de plantas: como un ecosistema en sí mismo.

Así, 100 años después de sus inicios, Marimurtra es hoy un referente en conservación vegetal y divulgación científica, acogiendo proyectos de investigación relacionados con la conservación de especies en peligro y el control de plagas.