La Fundació Carl Faust rinde un emotivo homenaje a la científica Lynn Margulis

El Jardí Botànic Marimurtra continúa enriqueciendo su relato científico y humano con la incorporación de figuras clave de la historia de la ciencia. Uno de los espacios más significativos del tercer jardín, el estanque, lleva el nombre de Lynn Margulis (1938–2011), en reconocimiento a su investigación que transformó profundamente la manera en que entendemos la vida en la Tierra. Con esta nomenclatura del jardín, también se quiere poner en valor las contribuciones femeninas a la ciencia.

Este homenaje se enmarca en la nueva toponimia del Jardí Botànic Marimurtra, un documento que recoge y actualiza los nombres de todos los espacios y caminos del jardín, con breves notas biográficas de los personajes homenajeados. La toponimia, elaborada por Josep Maria Camarasa y Cristòfol Jordà Sanuy, puede consultarse en marimurtra.cat/toponimia.

El pasado viernes 29 de mayo, la Fundació Carl Faust rindió homenaje a la científica en un emotivo acto en el Jardín. El evento contó con la presencia de varios patronos de la fundación, así como de Ricard Guerrero, microbiólogo y pareja de Margulis durante 28 años, y otras personas vinculadas a su trayectoria.

El homenaje incluyó una visita al estanque que lleva su nombre y unos parlamentos en la Casa de Faust, donde se proyectaron imágenes de su vida e investigación, recordando tanto su dimensión científica como humana.

Margulis fue una bióloga estadounidense pionera, conocida sobre todo por su papel en el desarrollo de la teoría endosimbiótica, inicialmente controvertida pero hoy ampliamente aceptada. Esta teoría explica el origen de las células eucariotas a partir de la simbiosis entre organismos procariotas.

Con sus estudios sobre simbiogénesis, Margulis destacó la importancia de la cooperación y la simbiosis como procesos evolutivos fundamentales, complementarios a los mecanismos evolutivos ya conocidos. Su obra transformó profundamente la comprensión del origen y la evolución de los organismos complejos y reforzó la idea de interdependencia entre los seres vivos.

Naturalista en el sentido más amplio, dedicó gran parte de su carrera a la observación de bacterias y protoctistas. También fue una destacada defensora y divulgadora de la hipótesis Gaia, formulada por James Lovelock, según la cual la biosfera funciona como un sistema autorregulado capaz de contribuir al mantenimiento de condiciones favorables para la vida.

En sus últimos años, Margulis mantuvo una estrecha relación con la investigación en los Países Catalanes, estudiando los ecosistemas microbianos del Pla de l’Estany y del Delta del Ebro, tal y como explicó su marido durante el parlamento.

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