El drago que florece por primera vez

Dracaena draco es una de las plantas más singulares y fascinantes del Jardín Botánico Marimurtra. Este verano, uno de nuestros ejemplares ha florecido por primera vez tras quince años, todo un acontecimiento que nos invita a conocer mejor esta especie extraordinaria. Aunque el drago (Dracaena draco) es un símbolo muy ligado a Canarias, su origen es africano.

Actualmente se encuentra en estado silvestre en Tenerife, Cabo Verde, Madeira, el Anti-Atlas marroquí… e incluso en zonas de la isla de Socotra (Yemen), existen especies muy próximas y similares (Dracaena cinnabari). Estas poblaciones y especies tan separadas son los restos de un linaje antiguo, que hace millones de años se extendía por zonas hoy desérticas.

Con la desertificación del Sáhara y otros cambios climáticos, estas plantas quedaron aisladas en islas y montañas, como fósiles vivos de un mundo más verde. Esta especie, de la familia de las asparagáceas, presenta un tronco grueso que le permite almacenar agua y un crecimiento muy lento. Con el tiempo, puede adquirir formas monumentales y vivir siglos.

Una de sus peculiaridades es que solo empieza a florecer cuando ha alcanzado la madurez, generalmente a los quince años. A partir de ahí, florece y se ramifica cada diez años. Esto permite calcular su edad observando su patrón de bifurcación.

Otra característica sorprendente es su savia roja, conocida como “sangre de dragón”. Esta resina, que la planta exuda cuando se corta, ha sido utilizada tradicionalmente como remedio medicinal, colorante o barniz, y todavía hoy conserva ese nombre tan evocador.

Uno de los ejemplares más legendarios de esta especie fue el Gran Drago de la Casa Franchi, en La Orotava (Tenerife), considerado durante mucho tiempo el más grande de Canarias. Según fuentes históricas, podía alcanzar 25 metros de altura, una copa de 23 metros de diámetro y un tronco de 15 metros de perímetro.

Este majestuoso ejemplar cautivó a ilustradores, viajeros y científicos de los siglos XVIII y XIX. Además, resistió varias tormentas violentas: en 1819 perdió gran parte de la copa por un huracán, y en 1867 otro temporal acabó por derribarlo. Aunque desapareció a finales del siglo XIX, todavía hoy se le recuerda como símbolo del patrimonio natural y cultural de la localidad.

Algunas ilustraciones de la época lo muestran con una puerta y una escalera, y se dice que incluso alguien llegó a vivir dentro del tronco. Queda constancia en libros como el Histoire Naturelle des Îles Canaries (1835), donde aparece una representación basada en observaciones hechas en 1790.

 

Este ejemplar forma parte del fondo histórico de la Biblioteca del antiguo despacho de Carl Faust, fundador del Jardín Botánico Marimurtra.

Hoy, en Marimurtra, este drago en flor nos conecta con esta historia natural tan antigua como fascinante. Si quieres verlo en directo, ¡este es un momento excepcional! Lo encontrarás en la zona de Canarias, justo en la entrada del primer jardín.

 

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