Este agosto algunos visitantes de Marimurtra se han encontrado con una sorpresa inesperada: el camino de las araucarias cerrado. No es por obras ni mantenimiento, sino por seguridad. ¿El motivo? Las piñas gigantes de Araucaria bidwillii, que con los fuertes vientos y las lluvias de los últimos días han empezado a caer desde las alturas. Y no hablemos de una piña cualquiera: puede llegar a pesar más de 10 kg, lo que la convierte en un auténtico proyectil natural. ¡Una buena razón para proteger tanto visitantes como trabajadores!
Fósiles vivientes del hemisferio sur
Las araucarias son un género de coníferas gimnospermas con una historia evolutiva fascinante. ¡Son plantas muy antiguas, que ya poblaban la Tierra hace más de 200 millones de años, y que convivieron con los auténticos dinosaurios! Por eso a menudo se las considera fósiles vivientes, ya que han cambiado muy poco desde esa época remota.
Su distribución actual también nos cuenta un pedazo de la historia del planeta: su origen y distribución están vinculadas al antiguo supercontinente Gondwana. Por eso hoy las encontramos sólo en: Australia (Queensland, isla de Norfolk), Nueva Caledonia (que es el lugar con mayor diversidad de especies, unas 13), Nueva Guinea y el sur de Sudamérica (Chile, Argentina y Brasil). En el hemisferio norte no existe ninguna especie de araucaria autóctona. Las que podemos ver han sido plantadas.
Actualmente, en el Jardín Botánico Marimurtra podemos admirar hasta cinco especies diferentes:
- Araucaria angustifolia, del sur de Brasil y países vecinos, hoy en grave regresión en su hábitat natural.
- Araucaria bidwillii, de Queensland (Australia), famosa por los gigantescos conos y por sus valiosos piñones.
- Araucaria columnarios, endémica de Nueva Caledonia, de porte muy recto y esbelto.
- Araucaria cunninghamii, de Australia y Papúa Nueva Guinea, conocida por su madera apreciada.
- Araucaria heterophylla, originaria de la isla de Norfolk (Australia), muy popular también como árbol ornamental.
Coníferas con conos gigantes
Como todas las gimnospermas, las araucarias no producen flores ni frutos. En su lugar, desarrollan conos o estróbilos, unas estructuras reproductoras espectaculares. El caso de Araucaria bidwillii es especialmente sorprendente: sus conos pueden superar el tamaño de una pelota de fútbol y contener decenas de piñones de hasta 5 centímetros de longitud, comestibles y muy apreciados en Australia. ¡La comparación con nuestros pequeños piñones mediterráneos deja clara la diferencia!
El gigante de Marimurtra
Aparte de tener las piñas más imponentes, el Araucaria bidwillii es también el árbol más alto de Marimurtra, con más de 26 metros de altura. Su majestuosa silueta domina el paisaje del Jardín y nos recuerda que estamos ante una especie con millones de años de historia.
Un bosque diferente
Cuando pensamos en un bosque, a menudo imaginamos un espacio denso y sombrío, con un sotobosque espeso. Pero los bosques de araucarias son diferentes: suelen ser bosques claros, con árboles altos y separados entre sí, que dejan pasar mucha luz hasta el suelo. Esto hace que, en lugar de un sotobosque cerrado, crezcan prados y herbazales, creando un paisaje que recuerda más bien un parque natural que una frondosa selva.
Cada especie ocupa un hábitat propio: la Araucaria angustifolia, en el sur de Brasil, forma los llamados “bosques de pinos de Brasil”, claros y con hierba debajo; la Araucaria bidwillii combina bosques montañosos y zonas abiertas de Queensland, Australia; y especies insulares como el A. heterophylla o el A. columnarios se adaptan a los ambientes costeros y ventosos del Pacífico. Sin embargo, todas comparten esta estructura abierta y luminosa que las hace únicas.
Un camino cortado por seguridad
Por este motivo, estos días hemos tenido que cerrar temporalmente el camino de las araucarias. La caída de conos de gran tamaño y peso podría suponer un riesgo para todos. Es una medida preventiva que nos permite a la vez explicar una curiosidad botánica fascinante: rara vez tenemos tan cerca la prueba de cómo la naturaleza puede ser a la vez majestuosa y poderosa.
La próxima vez que visite Marimurtra, deténgase delante de este camino y mire hacia arriba. Piense que está contemplando unas plantas que han sobrevivido casi intactas desde la era de los dinosaurios y que hoy siguen sorprendiéndonos con su belleza y fuerza.

