Las calabazas de Marimurtra
Este cartel forma parte del proyecto The Nomad Blackboards y acompaña la exposición de 17 variedades locales de calabazas con formas, tamaños y colores muy diferentes. Algunas son redondas, otras alargadas; los colores van del naranja intenso al verde más oscuro, pasando por combinaciones sorprendentes. Cada calabaza tiene su historia y su singularidad, y muchas provienen de Cataluña, lo que nos ayuda a conservar la biodiversidad local en un mundo cada vez más globalizado y dominado por los monocultivos.
Las calabazas son el fruto de plantas de la familia Cucurbitaceae, que incluye unas 900 especies, en su mayoría de climas cálidos, aunque algunas pueden resistir los inviernos gracias a adaptaciones específicas. Los seres humanos las cultivamos desde hace miles de años, por su utilidad alimentaria y cultural, y todavía hoy forman parte de nuestra dieta y de nuestra vida cotidiana.
En la exposición podemos ver varias especies:
- Cucurbita maxima, conocida por los frutos gigantes.
- Cucurbita moschata, con frutos de sabor dulce.
- Lagenaria siceraria, con frutos que recuerdan a botellas y que tradicionalmente se han utilizado como recipientes e instrumentos musicales.
El proceso natural de hibridación
En el jardín, este año, algunas variedades se han hibridado de manera natural, creando frutos con características mixtas que no siempre podemos identificar. Las calabazas se reproducen a través de las flores, que son polinizadas principalmente por abejas, abejorros y otros insectos. Cuando el polen de una flor llega a la flor de otra variedad, pueden formarse frutos híbridos con rasgos de las dos plantas progenitoras. Viento, insectos y proximidad de diferentes variedades han dado lugar a estas hibridaciones naturales, que hacen que cada fruto sea único e inesperado, como un pequeño misterio de la naturaleza.
Este fenómeno de hibridación no es negativo en sí mismo, ya que puede dar lugar a nuevas formas y posibilidades. Sin embargo, cuando se quieren conservar variedades locales concretas, hay que vigilarlo: si no se controla bien, algunos rasgos característicos pueden diluirse o acabar desapareciendo.
Observa y descubre
Si te acercas a nuestra exposición de calabazas, fíjate en las diferencias de color, textura y forma. Cada fruto es el resultado de un proceso fascinante que combina genética, ecología e interacción con los polinizadores. Estas hibridaciones naturales no solo son un espectáculo visual, sino también una lección viva sobre cómo la naturaleza crea diversidad y nuevas posibilidades.