La primera edición de la Residencia Internacional Eugeni Sierra de Ilustración Botánica ha comenzado con muy buen pie de la mano de Ana Ruano, ilustradora científica y bióloga. Durante su estancia en Marimurtra, trabaja en la creación de láminas botánicas en blanco y negro y en color.
Las plantas no viven aisladas, sino que forman poblaciones y se encuentran dentro de comunidades y ecosistemas diversos. En la naturaleza, las encontramos en el suelo, sobre otras plantas (epífitas o parásitas) o en ambientes acuáticos, rodeadas de muchos elementos que una fotografía suele captar conjuntamente. En una lámina botánica, en cambio, la planta se representa de manera individualizada para mostrar con claridad las características que permiten reconocerla e identificarla.
La tarea de Ana Ruano consiste en observar y estudiar minuciosamente cada ejemplar para comprender sus órganos, el porte, las proporciones, las texturas y los detalles. La ilustración botánica requiere un gran rigor científico y se desarrolla en diálogo constante con el equipo científico de Marimurtra, que revisa y valida la interpretación del espécimen. El resultado es una herramienta de gran valor científico y divulgativo para el reconocimiento y la identificación de especies.
Para esta primera edición de la residencia, el Jardín ha decidido centrar el proyecto en el mirto (Myrtus communis) y diversas variedades que se encuentran en Marimurtra, la especie que da nombre al Jardín Botánico Marimurtra.
La creación de una lámina botánica es un proceso largo, meticuloso y formado por diversas fases. Todo comienza in situ, en el Jardín, con los primeros bocetos en la libreta de campo. Ana observa directamente la planta y estudia sus dimensiones, formas, texturas, colores y los detalles de cada una de sus partes. También toma medidas y fotografías, que le permitirán consultar posteriormente aspectos concretos del ejemplar. Esta observación se complementa con la investigación y la consulta de bibliografía especializada.
Con toda la información recogida, prepara un boceto final a lápiz en el que sintetiza con precisión las características de la planta. Esta composición es revisada y validada por la Dirección Científica del Jardín antes de continuar el proceso.
Una vez aprobado el boceto, la ilustradora lo traslada a tinta negra mediante una técnica de puntos y líneas. La densidad, la dirección y la combinación de cada trazo permiten representar volúmenes, texturas y profundidades, al mismo tiempo que hacen más clara la lectura del porte de la planta y de sus elementos distintivos. El resultado es la lámina botánica final en blanco y negro.
Para crear la versión en color, calca delicadamente la composición con una mesa de luz y un trazo de lápiz muy suave. A continuación, aplica la acuarela, trabajando con una amplia gama cromática y ajustando con precisión los tonos y matices de cada parte de la planta. De este proceso resulta la segunda lámina botánica: la versión final en color.
Finalmente, ambas láminas se digitalizan para ajustar fielmente el color e incorporar los textos identificativos y la escala gráfica. De este modo, se preparan las versiones definitivas para la visualización en pantalla y para la impresión.
Cada lámina es, por tanto, el resultado de horas de observación, estudio, dibujo, revisión científica y trabajo manual. Una combinación de ciencia y arte en la que cada punto, cada línea y cada pincelada tienen una función.
Permanezcan atentos para descubrir la evolución del proyecto y los resultados de esta primera residencia.





