Es una planta que casi no necesita suelo para crecer. Lo hace con la humedad del aire. Se forma a partir de una roseta de hojas. Cuando crece, crea un tallo de unos 20 centímetros de longitud, de la que saldrá la flor.
Las flores son de color azul intenso y la planta utiliza toda su energía para generarla. Cuando la flor se fecunda y la semilla madura, el tallo cae de la planta. Así, las semillas se esparcen.
A partir de estos tallos que han caído, pueden salir nuevas plantas.
En todo el jardín en podrás encontrar unos 30 ejemplares, en los troncos y ramas los árboles. Destaca el ejemplar que cuelga de una de las ramas del Ciprés de Monterey, en la zona del pozo.